Sobre mí
Desde mis inicios formé parte de Fundación Salto, institución dedicada a la investigación y enseñanza en psicoanálisis, donde trabajé como docente y en su Consejo de Administración.
Durante mi recorrido allí comprendí que, para ocuparse del padecimiento humano, no debía establecerse una distancia entre el individuo y su colectivo. Así, llegué a advertir lo esencial de concebir que la práctica psicoanalítica se realiza en el ser humano, pero también en la cultura. De esta manera concluí que, solo así, el psicoanálisis podía permitir nuevas chances de vida.
Con esa convicción llegué a España, donde continué mi práctica clínica y co-fundé Salto Psicoanálisis, Cultura & Sociedad, un espacio orientado a actualizar y re-contextualizar la práctica psicoanalítica en los desafíos contemporáneos.
Hoy, ese mismo impulso me lleva a fundar Mía, una consultora de autoría sensible para mujeres que buscan un empoderamiento real desde su propia individualidad. Desde allí, acompaño procesos de liderazgo, emprendimiento y dirección de proyectos con un enfoque estratégico que integra lo sensible y la estructura comercial.

Pensar al ser humano en su tiempo: acompañamiento clínico y estratégico en contextos personales y profesionales
Psicoanálisis hoy
Habitualmente se emparenta el psicoanálisis a un método de trabajo cuyo objeto es el inconsciente. Lo que no se advierte allí es que, este último, siempre depende de cómo nuestro cuerpo, nuestro verdadero modo de sentir, se articula a los demás y a su época. Es por esto que en la actualidad, ocuparse de cómo operar con ello, es primordial: allí mismo comienza la tarea del psicoanálisis en la cultura.
De esta manera, que los seres humanos habiten un territorio, no solo conlleva a que se pluralicen los sentidos en su vida sino, también, a que se produzcan ineludibles estados de pertenencia y familiaridad con las cosas y los otros.
Esa es la razón de que un psicoanálisis se ocupe de los sentidos sensibles de una vida: pues solo en ellos comienza el camino real a lo posible
La posibilidad de una vida vivible comienza cuando uno mismo se atreve a ponerse en juego
Sostener una mirada atenta de la vida del hombre en una cultura implica, en todos los casos, privilegiar detalles que se hallarán en esa vida en común
¿Qué nos une al otro? ¿Qué nos aleja de él?
¿Qué es lo que conservamos en un territorio? ¿Qué es lo que resultó, allí, temporario?
¿Con qué se insiste una y otra vez allí?
¿Qué es lo que ha dejado de tener importancia?
¿Qué intentamos sostener y qué es lo que nos sostiene?